Hola! Me alegra mucho que os guste la historia ^^ Bueno aquí voy con el capítulo dos:
2. El instituto.Su nueva familia parecía tener bastante dinero. Vivían en una zona residencial para niños ricos al este de la ciudad. Todas las casas eran sosas e iguales, aunque por dentro cambiaba la cosa. Se trataba de un duplex enorme con paredes en tonos claros y muchas habitaciones. En la primera planta, a la izquierda, se encontraba la cocina que estaba conectada al comedor por una puerta corredera al fondo. A la derecha, se hallaba el salón y al fondo del pasillo, el patio y un baño. También había una cochera y un sótano. En la planta de arriba sólo estaban los cuartos, tres para ser exactos.
Los dos se presentaron como Sonia y Marco Williams. Aparentaban no tener más de treinta años, aunque por sus gestos y su forma de hablar parecían superar los cuarenta. Llevaron a Mary Alice hasta su nueva habitación, mucho más alegre, grande y decorada que la que tenía en el orfanato. Las paredes eran de un tono lila claro. Había una cama individual al fondo, un tocador frente a ésta al lado del armario y un escritorio a la derecha y una ventana junto a una mesita de noche a la izquierda.
Se fue a arreglar para la cena, ya que quería causar buena impresión a su familia. Esa mañana habían ido a comprarle ropa nueva, así que cogió el vestido azul que estaba encima de la montaña de prendas y se retocó sus rizos dorados.
Bajo la luz del comedor, la familia Williams se semejaba a un par de muertos vivientes. Pelo como el carbón, ojos azul claro y de piel muy pálida. Si no fuera por el tema del cabello, Mary Alice se podría haber hecho pasar perfectamente como su hija natural ya que tenía el mismo tono de piel y el mismo color de ojos.
-Entonces, tu apellido es Tyler... -Dijo la señora Williams rompiendo aquel silencio tan incómodo. La aludida se limitó a asentir. -Y, ¿qué les pasaron a tus padres?
-Murieron en un incendio cuando yo era pequeña, desde entonces he ido de orfanato en orfanato. A nadie le gusta quedarse mucho tiempo conmigo. -Marco tosió indicándole a su esposa que estaría bien cambiar de tema y Sonia se removió en el asiento.
-Bueno, y-yo creo que este nuevo instituto te va a encantar. Los profesores son muy amables y tus compañeros de clase están deseosos de conocerte. -Mary Alice paró de comer y miró a ambos de forma muy seria.
-No creo ser una buena influencia para nadie. -Los Williams se miraron asustados. En el orfanato les habían comentado el problema con su agresividad, no obstante, la chiquilla les parecía una verdadera psicópata. -¿Me podría retirar? -Asintieron a la vez y se levantó.
Se tumbo en su cama y cogió el pequeño calendario que había en su mesita de noche. A la noche siguiente habría luna llena y con esa nueva familia sería difícil esconderse. Además, había pasado mucho tiempo desde la última vez y no podría controlarlo.
Despertó sudorosa y con temblores, de nuevo. Esa pesadilla la atormentaba contra más intentaba deshacerse de ella. No se trataba simplemente de un mal sueño, era su pasado, aquel pasado borroso que olvidó tras su primer cambio, puesto que no era una chica de dieciséis años común. Era una mujer lobo que sólo quería tener una vida normal, que sólo quería romper aquella maldición que pesaba todas las noches sobre ella. Y la única forma que existía para eso era matando al lobo que te mordió. Y ella sabía exactamente de quién se trataba.
Su primer día de instituto y Marco se ofrecía a acompañarla. Eso era muy estimulante. El aparcamiento estaba lleno de coches a esa hora y los alumnos corrían a entrar dentro del edificio. El señor Williams se paró junto a ella y le puso una mano en el hombro.
-No estés nerviosa, el primer día siempre es especial. -Lo miró aburrida. Ella no estaba nerviosa, para nada, había hecho eso un montón de veces. Más bien, era él quien lo estaba. -¿Quieres que te lleve dentro?
-No, estaré bien. A lo mejor hasta hay un comité de bienvenida esperándome. -Intentó sonar amable, pero la idea de que eso fuera cierto hizo que pusiera una mueca de asco.
-Está bien. -Se metió en el coche y bajó la ventanilla. -No te metas en líos. -Ella le saludó con la mano y empezó a caminar.
La empujaban como desesperados y cada vez avanzaba menos. No quería montar una escena el primer día de clase, por lo que dejó que la corriente la llevara. Una mano la agarró del brazo y la llevó hacia una zona apartada donde sólo habían tres chicos, dos muchachos, uno pelirrojo y otro castaño. No eran muy guapos, pero sí algo atractivos. Y una chica muy morena y de pelo castaño oscuro recogido en una cola de caballo.
-Mary Alice Tyler, ¿no es cierto? -Preguntó el pelirrojo al tiempo que encendía un cigarrillo y se lo llevaba a la boca.
-Creía que el comité de bienvenida te acosaba dentro de las aulas... -Hizo una pausa y miró a su alrededor. -No en un sucio callejón.
-No somos el comité de bienvenida y no te estamos acosando. -Explicó su amigo con una sonrisa escalofriante, aunque ella no se dejó intimidar. -Sólo te queríamos mostrar un camino más despejado para llegar a clase.
-Apartados sociales, escondidos en un callejón, ropa desaliñada en un colegio de pijos... Pobres, sois frikis. -La otra chica se acercó con un gesto amenazante, ni que tuviera escrito en la frente amo las peleas. Para su sorpresa, en vez de intentar romperle la nariz, en cuyo caso hubiera hubiera tenido que ir al hospital ella y no Mary Alice, la abrazó y le dio un amistoso golpecito en el brazo.
-Me cae bien esta chica, tiene agallas. -El chico pelirrojo le paso el brazo por encima de los hombros y la llevaron dentro del instituto.
Él se llamaba Christian, su amigo, el castaño, era Toni y la chica, Susan. Le explicaron donde se encontraba cada cosa antes de entrar a clase. Christian había caído con ella, en cambio, los otros dos estaban en la de al lado. Todos los profesores le habían dicho lo mismo: intenta pillar lo que puedas, así que se pasó todo el día mirando a las musarañas. De todas formas, nada de aquello era nuevo para ella.
A la hora del almuerzo, se sentaron en una mesa apartada situada al final del comedor. No había nadie que no se visualizara desde allí. Su verdadero aprendizaje comenzaba ahora, memorizando los nombres de cada uno de sus compañeros de curso.
-Ese de ahí es Matin Robinson, el capitán del equipo de fútbol. -Explicó Christian señalando a una mesa llena de gente. -Es un capullo.
-Y no tiene cerebro. -Dijo Susan echándose a reír. Mary Alice observó todas esas caras. Él único problema era que no se acordaría de todos los nombres, no obstante, tampoco creía que los Williams se iban a quedar mucho tiempo con ella.
-¿Y aquel de allí? El de la esquina del fondo. -Preguntó señalando a un chico solitario sentado sin hacer nada.
-Drew Wallace. -Toni lo escupió algo asqueado. -Dicen que se droga y que un día, cuando sus padres no le querían dar más dinero para comprar drogas, les mató y se quedó con toda su herencia. -Eso captó la atención de Mary Alice. Nunca había estado en un instituto con ese tipo de gente.
-Dicen que ahora vive con su tía, pero sólo son habladurías. Nada fiables. -Christian se calló de golpe y se hizo un profundo silencio en la mesa. -¿Has oído lo de la fiesta?
-¿Qué fiesta? -Los miró extrañada.
-Hay una fiesta en el bosque esta noche. Descontrol, luna llena, historias de miedo y leyendas. ¿Te apuntas? -Christian parecía muy entusiasmado con la idea de que ella los acompañara y tampoco sería una pérdida de tiempo.
-No creo que me pongan ninguna pega. -Les sonrió y siguieron comiendo.
Pensándolo mejor, sería una escusa perfecta para desaparecerse durante unas horas de su casa y poder cambiar a gusto. Por otro lado, ahora sólo tenía que buscar una escusa para separarse de sus nuevos amigos durante un rato en la fiesta.
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Qué tal? Os va gustando?? Espero que sí.
Bss&Bye